Los últimos avances en neurociencia nos han permitido comprender mejor cómo funciona la unión cerebro-dolor. Conozcamos cómo hemos tratado un caso de dolores cervicales entrenando tanto el cuerpo como la mente.

Jaime acudió a mi para solucionar sus dolores cervicales. En su caso, al igual que en muchos otros, su mente jugaba en nuestra contra sin que lo supiéramos y minaba el trabajo que realizábamos en cada sesión. Para poder explicaros su historia antes debemos comprender cómo trabaja nuestro cerebro para que sintamos dolor.

Los últimos 20 años han sido trepidantes en lo que a avances tecnológicos se refiere. La neurociencia, y en concreto la relacionada con el dolor, ha dado un salto potente. Ahora, los profesionales que trabajamos para reducir el dolor corporal podemos comprenderlo mejor y, por lo tanto, combatirlo de forma más efectiva.

Ya en 2003, Moseley, L. propuso una definición del dolor que me parece muy interesante: “El dolor es el resultado de un sistema múltiple (neuromatriz) activado por una neuroetiqueta (neurotag). El neurotag se pone en marcha en el momento en que el cerebro concluye que el tejido corporal está en peligro y por lo tanto deben tomarse medidas”. De lo que podemos deducir que el dolor está ahí porque el cerebro ha interpretado que la integridad del individuo puede estar en compromiso. Pero, ¿qué significan estos términos, neutomatriz y neuroetiqueta?

Según Melzack la neuromatriz es una representación de la imagen corporal donde se modulan actividades corticales (conscientes), junto a sensibilidad somato-sensorial, visceral, nociceptiva, autonómica, inmunológica y endocrina que generan la percepción del dolor. Dicho entramado neuronal genera una impresión única para cada individuo, lo que se conoce como neuroetiqueta. Entonces, notaremos dolor cuando se vinculen diferentes zonas cerebrales que llevan al cerebro a entender que el cuerpo está en peligro.

Dado que cada una de nuestras partes corporales tiene una representación en el cerebro (homúnculo de Penfield), sentiremos dolor en cualquier parte del cuerpo siempre que dicha parte esté dentro de la neuroetiqueta activada para cualquier actividad percibida como amenazante para el sistema.

La causa de los dolores cervicales

Los dolores cervicales de Jaime lo han dejado clavado sin poder moverse en más de una ocasión, y se le suman molestias de intensidad media-alta en el hombro derecho. También cuenta con una larga historia de dolor lumbar.

Trabajamos dos días a la semana y siente mejoría día a día, recuperando la energía a medida que avanzamos en el entrenamiento personal. Pero, de repente, me llama un lunes para decirme que un relámpago le ha recorrido la espalda, que está petrificado y que no puede moverse.

Después de escucharle detenidamente se me ocurre preguntarle si ha habido algún momento del fin de semana donde haya sentido rabia, ira, malestar consigo mismo o con su mujer… En primera instancia comenta que todo ha ido estupendamente, aunque avanzando en su explicación y tras un profundo proceso reflexivo llegamos a un punto donde reconoce pasar un rato de molestia consigo mismo el domingo al ir con su mujer e hijos a casa de los suegros. Se da cuenta de que fue justo en ese momento en el que su espalda volvió a ser dolorosa y que la cosa fue a peor a medida que iba avanzando el día.

Ahí es donde encajan la neuromatriz y la neuroetiqueta. El hecho de pasar por situaciones diarias donde a priori no hay elemento amenazante para el cuerpo, no quiere decir que no puedan ser vividas por nosotros, de manera subconsciente, como potencialmente dañinas. Esto dispararía el neurotag provocando dolor, señal de que algo se concibe como nocivo para nuestra integridad.

Por muy en forma que estés, si hay momentos en los que notas culpa, agobio, malestar, frustración, rabia, tensión emocional… es muy factible que alguna de tus neuroetiquetas del dolor se ponga en marcha y dé señales de que te percibes a ti mismo en peligro a través de molestias, tensiones… lo que muy posiblemente nada tenga que ver con algún daño en los tejidos.

En OptiMMus tenemos la misión que vivas la vida en plenitud, por eso planteamos una evolución desde diferentes vertientes tomando como base el entrenamiento personal e introduciéndonos en un proceso de coaching personal. Queremos que seas consciente y entrenes los procesos subconscientes que pueden estar alejándote de la felicidad.

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